Me llamo Eva. Tomo fotos y escribo cositas entre otras cosas. Me considero periodista, escritora, traductora, fotógrafa y activista social. Utilizo mi Pentax K1000 de 35mm, una Yahica 124G, y Nikon d90 como escape digital. Retratar a personas con historias que contar es lo que más me apasiona. Y, por supuesto, la escritura automática que sale de entre el sueño y la realidad, que abandona mis dedos sin pasar por mi cerebro y traiciona cualquier intento de racionalización.

Soy de Barcelona, aunque vivo en Portland, OR.

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y protagonizo varios proyectos:

Loneliness Is A State of Mind. Lee, aprende, participa :-)
portafolio completo. la.maga.artwork@gmail.com

100

17th Mayo 2012

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Perroflautas

Todos los que salimos a las plazas a protestar, nos convertimos, en muy pocos meses, en perroflautas. Parece inevitable. Lo que se presenta como un movimiento fuerte, algo en lo que participar, se desvanecerá pronto, tal y como dice mi amiga Anna. Y, ¿por qué? ¿Cómo solucionar tal desgracia? Si simplemente seguimos en esta rueda de protestas que no llevan a ningún sitio, ¿qué será de nuestro futuro como españoles? 

Muy simple: la mayoría de gente está dispuesta a presentarse a convocatorias de manifestaciones cuando hace sol y con promesa de éxito, pero les cuesta continuar la lucha hacia ninguna dirección concreta. Vamos, que lo difícil se deja para los políticos, que ya han escuchado alto y claro nuestro mensaje. 

Pero, desafortunadamente, eso no es así. Si no estamos dispuestos a luchar día a día con nuestros bolsillos, tiempo libre y capacidades de organización política revolucionaria, de poco nos sirve nuestro canto indignado. Si seguimos dejando nuestro grito en el aire en contra de los políticos que mantienen una democracia falsa, corrupta y desvergonzada, sin intención de llevar a la mesa una propuesta revolucionaria real que pueda desafiar esa clase mentirosa capitalista, de perroflautas vamos a hablar en un futuro cercano. 

Así pues, el mensaje está claro: sé un ciudadano activo día y noche, aunque llueva o haga sol, en esperas de que algo nuevo florezca de nuestro trabajo colectivo y de lucha real en contra de la complacencia y la resaca despreocupada. Únete a asambleas, atiende reuniones de grupos revolucionarios ecologistas, feministas, socialistas, anarquistas, etc., y encuentra tu puesto en lo que es el movimiento arquitectónico para construir un mundo ideal -y no sólo vagamente mejor. 

Y, por supuesto, que conste que esta es sólo una humilde opinión de una compañera que hace un par de años cruzó el charco y sobrevivió. 

Etiquetado: 15mindignadosespañarevolucionen luchaen lluita

7th Abril 2012

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Obreros

Pronto, voy a escribir sobre socialismo revolucionario, y el porqué creo que esta es la mejor corriente política, económica, medioambiental y social a seguir. ¡Espero vuestras reacciones! 

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19th Marzo 2012

publicación de Foto reblogueada desde whatever else is there con 7 notas

maga-capturandomariposas:

Kathleen on Flickr.

maga-capturandomariposas:

Kathleen on Flickr.

Fuente: maga-capturandomariposas

19th Marzo 2012

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el capitalismo me devora

4th Marzo 2012

Publicación con 6 notas

Eso de plantarse es para los mediocres, o los que quieren ser mediocres

Estaba pensando que, una vez cumplidos los 22 años, hay más de una versión de lo que significa ser joven. Soy joven. ¿Joven para qué? Soy joven para empezar un máster; soy joven para trabajar, dejarlo y regresar a la universidad; también podría mudarme a otro país de nuevo, y empezar mi autodescubrimiento por tercera -y última- vez. Soy joven, muy joven, para hacer lo que creo que va a darme satisfacción en la vida, e ir a por ello. Lo que no soy tan joven para hacer es darme la vuelta, tirarme al sofá, beber una cerveza y ver lo que sea que haya en la televisión cada día. Para eso ya no tengo tiempo. No tengo tiempo para perder el tiempo con cualquier mediocridad que me haga perder un valioso día de mi vida en algo que no tendrá ningún tipo de trascendencia en mi misión de cambiar el mundo -mi mundo-, hacia lo que creo que es una versión periódicamente mejorada. 

Lo nuevo en todo este discurso, sin embargo, es que creo que nadie, ni siquiera tú, a ninguna edad superior a la de 21 años, tiene tiempo de perder el tiempo con algo que no te llene 100%. No hay tiempo porque los minutos avanzan cada sesenta segundos, y sólo tenemos una vida para hacer todas aquellas cosas que tenemos en la cabeza. Pienso en todo esto porque muchos de nosotros trabajamos en empresas que nos parecen poco deseables, no sólo por el trato personal de éstas, sino también por su impacto dañino en el mundo. Así pues, me comprometo a no trabajar en lugares de trabajo que ayudan a perpetuar lo que creo que es negativo, mediocre o irrelevante en el mundo. Muchos de nosotros salimos con amigos que no son amigos, sino compañía para olvidar nuestra soledad, o tenemos maridos, novios y novias que no nos hacen feliz, pero sí nos ayudan a ignorar nuestra mediocridad de vida. No tenemos tiempo para eso.  

Es por todo esto por lo que me declaro, con todo orgullo, como una chica feliz, muy feliz, con unas ganas feroces de levantarse cada día para cumplir con todo lo maravilloso que me rodea. Leo revistas culturales cada fin de semana; veo documentales, películas, ted talks y programas de televisión que me hacen reír, pensar y que aportan algo más a mi día a día; voy a la universidad, y estudio algo que me gusta tanto que casi parece ridículo; enseño clases de español y hago interpretación en la oficina de inmigración, de la que siempre salgo con una sonrisa en la cara; escribo en mi diario cada semana; hago fotos analógicas con la gente más apasionante; amo y me dejo amar con una persona que contribuye a la idea de ser mejor cada día.

Estoy feliz, mucho más feliz que aquellos que no saben escapar de  sus rutinas penosas que ellos mismos identificaron como el único camino viable. “Así es la vida”. No, así no es la vida el 90% de los casos. Así eres tú, y sólo tú tienes la determinación necesaria para cambiarlo todo. Por supuesto sé que hay excepciones de gente que vive en circunstancias mucho más desfavorables, pero ese no es tu caso. Por eso digo, que hasta los 21, puedes perder el tiempo. Pero ya está, nada más. No tengas hijos si no has cumplido una gran parte de tus sueños, a no ser que tener un hijo sea ese sueño, o que puedas incorporarlo en tus planes. Y como con los hijos, igual con lo demás. 

En definitiva, no te plantes. No te plantes. No dejes que tu vida deje de crecer en todas las direcciones en las que puede crecer. Mejora. Cada día, siéntate y piensa: ¿podría haberlo hecho mejor? Analiza tus actos y las repercusiones que estos tienen no sólo en tu vida sino en la de los demás. Con esto también incluyo tu maravillosa idea de estudiar ADE y trabajar en un banco. Mira ese banco y estúdialo antes de meterte. Si tiene un récord de arruinar vidas, explotar a sus trabajadores a costa de la riqueza de unos pocos, no lo hagas. Búscate otra cosa. Te prometo que, aunque un poco más difícil, será mejor. Te dará una razón más para levantarte cada día y respirar.

No te plantes. No vale la pena.

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25th Febrero 2012

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Análisis de la segunda parte de la novela Daimón, publicado en el blog “Ficciones del Nuevo Mundo” de Enrique Cortez. Spoilers. 
Daimón, Segunda Parte: El antihéroe y el inevitable paso de la Historia
 Al acabar de leer Daimón, novela de Abel Posse, me topé por segunda vez con la cita de una crítica literaria extraída del diario español El País, que dice: “Una visión, más que fantástica, delirante; más que crónica, mito. Una novela tan importante como Cien años de soledad.” ¡Tan importante como Cien años de soledad! Al leer esta observación al inicio de la novela no podía esconder mi total desacuerdo. Es tan solo con el final de mi lectura y con un par de días de reflexión silenciosa e inconsciente, que mi cabeza se abre a un sinfín de posibilidades (todavía sin resolver).
 En esta segunda parte, presenciamos, aproximadamente, otros trescientos años de vida del rebelde Aguirre. En lo que será un intento de resumen y análisis más o menos breve, voy a dividir los sucesos -y los temas relacionados con éstos- en seis partes que completan un círculo: el amor como felicidad verdadera, el carácter metarreflexivo de la novela, la resistencia al paso del tiempo (y de la Historia), el poder de estar en vez de hacer, el triunfo del desarrollismo como fuerza antinatural y devastadora, y la muerte definitiva, una vez reencontrado el amor. Todos estos temas serán vivencias del protagonista individualista y egoísta de Aguirre, que por mucho que sus alrededores cambien, su espíritu se mantiene solitario, incomprendido y ferozmente egocéntrico.  
 En lo que parecía un personaje esencialmente plano, con un ansia de poder difícil de superar y una crueldad típica del que ha perdido la cabeza, Aguirre crece y se llena de experiencias nuevas que le obligan a autorreflexionar sobre lo que ha hecho en su corta vida antes de morir, y el porqué sigue siendo tan infeliz. Los Marañones han encontrado la ciudad misteriosa de El Dorado, descubrimiento que los hace los más ricos y afortunados del mundo materialista, sólo para perder las ganas de vivir poco después. Esta decepción -ya anticipada por las Amazonas en el TAROT III (57)- conduce a Aguirre a perseguir a sor Ángela para encontrar el amor, un sentimiento que se mantenía desconocido para él. Este impulso lo incita “la Voz”, a la que se la refiere como el Demonio (Daimón) que, en la mitología griega podía tener un significado tanto benigno como malvado y, que aquí, juega un papel polémico en la trayectoria del protagonista.  
 Los enamorados prosiguen con su romance en la altura de la tierra paradisíaca del Machu Picchu, trozo de cielo que todavía seguía sin ser descubierto por la Civilización.  En la virginidad del paisaje y de la situación nace un matrimonio pasional y feroz que, a sorpresa de todos, despierta en Aguirre una felicidad sin precedencia en todos sus años de poder y conquista. Así, el fantasma-hombre llega a conclusiones nunca previstas: “‘¿Cómo he podido vivir sin amor?’ Todo había sido ingrávido, trazos en el agua. ‘¡Nada sin amor, nada!’” y, un poco más adelante: “‘La crueldad es un entretenimiento de cabrones, de viudos, de solterones…’” (148). ¡Qué fácil se hace deshacerse de un tirano! El ejemplo de Aguirre es notable. Es, en mi opinión, la victoria de la soledad conquistada, la sensación de pertenencia que siempre le fue negada por el Imperio Español y que, por fin, se le otorga con la organicidad del amor.  
 Esos años en los que vive allí arriba con el indio-mentor Huamán, enamorándose, casándose, reproduciéndose y lentamente desencantándose de nuevo -como con el oro, pero con menos descaro-, le mantienen en un espacio atemporal, donde nada ha cambiado más que su propia suerte. El carácter metarreflexivo de la novela se acentúa más durante este periodo de autodescubrimiento y transformación: “Aguirre iba comprendiendo que Machu Picchu era uno de los pocos lugares… [en que] Se concentra… el espiral del tiempo… Una vertiginosa unidad… una secreta coherencia (por supuesto que no se trata de la solemne Historia…)” (153) y la presencia del narrador se hace constante con las intervenciones parentéticas. Así como su capacidad reflexiva aumenta, el aburrimiento -y el griterío de los hijos- empieza a meterse en su mente como una enfermedad: “‘¡Pensar que abandoné mi Imperio por amor!’” (167). Pero Aguirre sigue metido en una fantasía. Tanto es así que decide ausentarse por un tiempo indeterminado con su fiel amigo, el negro Nicéforo, y baja a visitar una nueva época para las Américas y para sus antiguos verdugos. Con este viaje, Aguirre entiende que su antiguo rol en el mundo es inexistente y así lo será para siempre, puesto que los tiempos han cambiado, y él no ha cambiado con ellos. Es una revelación triste para un conquistador con tantas aspiraciones. Su hija, doña Elvira, está casada con el escribano, Blas Gutiérrez, con quien forma una familia revolucionaria e independentista en una tierra republicana, alimentada con todos los ideales importados de la Revolución Francesa: “‘Es el progreso, Aguirre, es el signo de los tiempos. La igualdad nos alcanza a todos, tarde o temprano’” (178), pero para la ex-figura autoritaria de nuestro protagonista eso no formaba parte de sus intereses individuales. El encuentro con piezas de su pasado situadas en el presente le deprime. La sensación de marginalización y el desencaje regresan, después de tantos años acostumbrado a ser feliz, al verse atrapado en la imposibilidad de aceptar el paso de la Historia: “‘¡No soy nada! ¡Nada! ¡Soy el único imbécil que no supo aprovechar la Revolución!’” (189).
 Siguiendo su impulso egoísta y desconsiderado, Aguirre malentiende la Voz del Demonio y mata a su mujer y, con ella, la cotidianidad de esa etapa de su vida-muerte.  El Huamán y los efectos rejuvenecedores de la ayawaska protagonizan este nuevo proceso de transformación que llevan a Aguirre a mantener una paz consigo mismo, la Tierra y el resto de los humanos, inimaginable en sus primeros días como fantasma. El proceso se inicia con el cuestionamiento del cristianismo y de su persona que hace el Huamán: “‘…Lope, ¡convéncete! Tú y todos los cristianos llevan el incurable mal de no haber nacido… Haces porque no puedes ser. Matas porque temes vivir. ¡Caminas como loco rayando mares y tierras porque tienes enmarañados los caminos de adentro!’” (201). Haces porque no puedes ser. Esta sería el pensamiento con el que Aguirre se quedaría durante el resto de su muerte en vida.
 El estado de trance que consigue Aguirre en su viaje espiritual a Lo Abierto se ve interrumpido por la llegada de los americanos al Machu Picchu (1911) en lo que será la señal definitiva de la inevitabilidad del desarrollo moderno: una nueva etapa que, para Aguirre será caracterizada como un periodo de dolor y horror tanto para él como para la naturaleza que, tras el descubrimiento de Lo Abierto, eran una misma unidad. Era, en esta sociedad, “un pingajo, un relicto, un olvido.” (225). Descubre la explotación laboral que viene con los intereses económicos, mucho más viciosos que los de la búsqueda de El Dorado: “El más primario espíritu comercial había modificado la vegetación de las costas oceánicas y de las tierras fértiles del interior. Perales, viñedos, olivos, algodón, trigo, verduras exóticas. Las especies tradicionales habían perdido la batalla.” (236) y, un poco más tarde: “…de los 91 millones de locales que había en el momento del descubrimiento de Europa sólo quedaban unos 11 millones de puros sin poder ni gloria, el resto había sido eliminado con Civilización.” (237). Estos cambios históricos también afectan al invencible personaje, al ser torturado por el prototipo de dictador sudamericano encabezado por Carrión, uno de sus hijos bastardos, que absorbe el papel del tirano Aguirre en la modernidad.
 Todas estas observaciones antidesarrollistas, sin embargo, no vienen del propio Aguirre indignado, sino de una voz narradora informativa que transcribe testimonios. Aguirre, aunque espiritual y más completo como fantasma-humano, sigue fiel a su egoísmo e individualismo que no le permite sentir por los demás. Su viaje es únicamente para vivir-morir en paz. Es por eso por lo que a Aguirre le cuesta desaparecer por completo. Sus deseos finales siguen insatisfechos hasta que consigue volver a amar, sin importarle lo más mínimo la causa revolucionaria que trata de traer justicia en el mundo. A él, la justicia, si no es para su propia alma, es prescindible.
 Así pues, Aguirre muere feliz, en manos de su nueva enamorada la Mora, una mujer con la que había tenido previa fascinación, pero no amor, como el que le llena al rebelde que sigue siendo una leyenda en discusión.
  Abel Posse nos ofrece la trayectoria de un personaje histórico que sobrevive por 400 años, del colonialismo español al neocolonialismo americano. El desarrollo de los personajes en conjunción con los hechos históricos que bien conoce el autor y algunos de sus lectores, hacen de este libro una obra compleja que se muestra difícil de digerir en un principio, y se abre a una enriquecedora lectura con el paso de las páginas.

Análisis de la segunda parte de la novela Daimón, publicado en el blog “Ficciones del Nuevo Mundo” de Enrique Cortez. Spoilers. 

Daimón, Segunda Parte: El antihéroe y el inevitable paso de la Historia

 Al acabar de leer Daimón, novela de Abel Posse, me topé por segunda vez con la cita de una crítica literaria extraída del diario español El País, que dice: “Una visión, más que fantástica, delirante; más que crónica, mito. Una novela tan importante como Cien años de soledad.” ¡Tan importante como Cien años de soledad! Al leer esta observación al inicio de la novela no podía esconder mi total desacuerdo. Es tan solo con el final de mi lectura y con un par de días de reflexión silenciosa e inconsciente, que mi cabeza se abre a un sinfín de posibilidades (todavía sin resolver).

 En esta segunda parte, presenciamos, aproximadamente, otros trescientos años de vida del rebelde Aguirre. En lo que será un intento de resumen y análisis más o menos breve, voy a dividir los sucesos -y los temas relacionados con éstos- en seis partes que completan un círculo: el amor como felicidad verdadera, el carácter metarreflexivo de la novela, la resistencia al paso del tiempo (y de la Historia), el poder de estar en vez de hacer, el triunfo del desarrollismo como fuerza antinatural y devastadora, y la muerte definitiva, una vez reencontrado el amor. Todos estos temas serán vivencias del protagonista individualista y egoísta de Aguirre, que por mucho que sus alrededores cambien, su espíritu se mantiene solitario, incomprendido y ferozmente egocéntrico.  

 En lo que parecía un personaje esencialmente plano, con un ansia de poder difícil de superar y una crueldad típica del que ha perdido la cabeza, Aguirre crece y se llena de experiencias nuevas que le obligan a autorreflexionar sobre lo que ha hecho en su corta vida antes de morir, y el porqué sigue siendo tan infeliz. Los Marañones han encontrado la ciudad misteriosa de El Dorado, descubrimiento que los hace los más ricos y afortunados del mundo materialista, sólo para perder las ganas de vivir poco después. Esta decepción -ya anticipada por las Amazonas en el TAROT III (57)- conduce a Aguirre a perseguir a sor Ángela para encontrar el amor, un sentimiento que se mantenía desconocido para él. Este impulso lo incita “la Voz”, a la que se la refiere como el Demonio (Daimón) que, en la mitología griega podía tener un significado tanto benigno como malvado y, que aquí, juega un papel polémico en la trayectoria del protagonista.  

 Los enamorados prosiguen con su romance en la altura de la tierra paradisíaca del Machu Picchu, trozo de cielo que todavía seguía sin ser descubierto por la Civilización.  En la virginidad del paisaje y de la situación nace un matrimonio pasional y feroz que, a sorpresa de todos, despierta en Aguirre una felicidad sin precedencia en todos sus años de poder y conquista. Así, el fantasma-hombre llega a conclusiones nunca previstas: “‘¿Cómo he podido vivir sin amor?’ Todo había sido ingrávido, trazos en el agua. ‘¡Nada sin amor, nada!’” y, un poco más adelante: “‘La crueldad es un entretenimiento de cabrones, de viudos, de solterones…’” (148). ¡Qué fácil se hace deshacerse de un tirano! El ejemplo de Aguirre es notable. Es, en mi opinión, la victoria de la soledad conquistada, la sensación de pertenencia que siempre le fue negada por el Imperio Español y que, por fin, se le otorga con la organicidad del amor.  

 Esos años en los que vive allí arriba con el indio-mentor Huamán, enamorándose, casándose, reproduciéndose y lentamente desencantándose de nuevo -como con el oro, pero con menos descaro-, le mantienen en un espacio atemporal, donde nada ha cambiado más que su propia suerte. El carácter metarreflexivo de la novela se acentúa más durante este periodo de autodescubrimiento y transformación: “Aguirre iba comprendiendo que Machu Picchu era uno de los pocos lugares… [en que] Se concentra… el espiral del tiempo… Una vertiginosa unidad… una secreta coherencia (por supuesto que no se trata de la solemne Historia…)” (153) y la presencia del narrador se hace constante con las intervenciones parentéticas. Así como su capacidad reflexiva aumenta, el aburrimiento -y el griterío de los hijos- empieza a meterse en su mente como una enfermedad: “‘¡Pensar que abandoné mi Imperio por amor!’” (167). Pero Aguirre sigue metido en una fantasía. Tanto es así que decide ausentarse por un tiempo indeterminado con su fiel amigo, el negro Nicéforo, y baja a visitar una nueva época para las Américas y para sus antiguos verdugos. Con este viaje, Aguirre entiende que su antiguo rol en el mundo es inexistente y así lo será para siempre, puesto que los tiempos han cambiado, y él no ha cambiado con ellos. Es una revelación triste para un conquistador con tantas aspiraciones. Su hija, doña Elvira, está casada con el escribano, Blas Gutiérrez, con quien forma una familia revolucionaria e independentista en una tierra republicana, alimentada con todos los ideales importados de la Revolución Francesa: “‘Es el progreso, Aguirre, es el signo de los tiempos. La igualdad nos alcanza a todos, tarde o temprano’” (178), pero para la ex-figura autoritaria de nuestro protagonista eso no formaba parte de sus intereses individuales. El encuentro con piezas de su pasado situadas en el presente le deprime. La sensación de marginalización y el desencaje regresan, después de tantos años acostumbrado a ser feliz, al verse atrapado en la imposibilidad de aceptar el paso de la Historia: “‘¡No soy nada! ¡Nada! ¡Soy el único imbécil que no supo aprovechar la Revolución!’” (189).

 Siguiendo su impulso egoísta y desconsiderado, Aguirre malentiende la Voz del Demonio y mata a su mujer y, con ella, la cotidianidad de esa etapa de su vida-muerte.  El Huamán y los efectos rejuvenecedores de la ayawaska protagonizan este nuevo proceso de transformación que llevan a Aguirre a mantener una paz consigo mismo, la Tierra y el resto de los humanos, inimaginable en sus primeros días como fantasma. El proceso se inicia con el cuestionamiento del cristianismo y de su persona que hace el Huamán: “‘…Lope, ¡convéncete! Tú y todos los cristianos llevan el incurable mal de no haber nacido… Haces porque no puedes ser. Matas porque temes vivir. ¡Caminas como loco rayando mares y tierras porque tienes enmarañados los caminos de adentro!’” (201). Haces porque no puedes ser. Esta sería el pensamiento con el que Aguirre se quedaría durante el resto de su muerte en vida.

 El estado de trance que consigue Aguirre en su viaje espiritual a Lo Abierto se ve interrumpido por la llegada de los americanos al Machu Picchu (1911) en lo que será la señal definitiva de la inevitabilidad del desarrollo moderno: una nueva etapa que, para Aguirre será caracterizada como un periodo de dolor y horror tanto para él como para la naturaleza que, tras el descubrimiento de Lo Abierto, eran una misma unidad. Era, en esta sociedad, “un pingajo, un relicto, un olvido.” (225). Descubre la explotación laboral que viene con los intereses económicos, mucho más viciosos que los de la búsqueda de El Dorado: “El más primario espíritu comercial había modificado la vegetación de las costas oceánicas y de las tierras fértiles del interior. Perales, viñedos, olivos, algodón, trigo, verduras exóticas. Las especies tradicionales habían perdido la batalla.” (236) y, un poco más tarde: “…de los 91 millones de locales que había en el momento del descubrimiento de Europa sólo quedaban unos 11 millones de puros sin poder ni gloria, el resto había sido eliminado con Civilización.” (237). Estos cambios históricos también afectan al invencible personaje, al ser torturado por el prototipo de dictador sudamericano encabezado por Carrión, uno de sus hijos bastardos, que absorbe el papel del tirano Aguirre en la modernidad.

 Todas estas observaciones antidesarrollistas, sin embargo, no vienen del propio Aguirre indignado, sino de una voz narradora informativa que transcribe testimonios. Aguirre, aunque espiritual y más completo como fantasma-humano, sigue fiel a su egoísmo e individualismo que no le permite sentir por los demás. Su viaje es únicamente para vivir-morir en paz. Es por eso por lo que a Aguirre le cuesta desaparecer por completo. Sus deseos finales siguen insatisfechos hasta que consigue volver a amar, sin importarle lo más mínimo la causa revolucionaria que trata de traer justicia en el mundo. A él, la justicia, si no es para su propia alma, es prescindible.

 Así pues, Aguirre muere feliz, en manos de su nueva enamorada la Mora, una mujer con la que había tenido previa fascinación, pero no amor, como el que le llena al rebelde que sigue siendo una leyenda en discusión.

  Abel Posse nos ofrece la trayectoria de un personaje histórico que sobrevive por 400 años, del colonialismo español al neocolonialismo americano. El desarrollo de los personajes en conjunción con los hechos históricos que bien conoce el autor y algunos de sus lectores, hacen de este libro una obra compleja que se muestra difícil de digerir en un principio, y se abre a una enriquecedora lectura con el paso de las páginas.

Etiquetado: aguirrehistorianueva novela historicalatinoamericaliteratura

8th Febrero 2012

Publicación con 2 notas

Update

Espero, de corazón, que me perdonéis la ausencia. Para haceos un recuento breve: Dan y yo nos hemos comprado una casa. De estas, nos hemos puesto a escoger la mejor combinación de personas que puedan/quieran vivir con nosotros (con algunos problemas económicos por parte de algunos candidatos), y de ahí pretendemos formar un espacio comunitario en el que inspirarnos mútuamente, de individuo a individuo. Como os podéis imaginar, ambos estamos emocionados… 

En otras noticias, me estoy leyendo los diarios de Colón, y las novelas y los cuentos latinoamericanos de los 60-90 de este siglo pasado que tratan de la conquista de una forma muy distinta a la que conocemos los españoles y todos los que hemos seguido la versión tan simplista y eurocentrista del antiguo imperio. Es una maravilla. Recomendaciones: 

Cuentos cortos de Augusto Monterroso, 

Cuentos cortos de Carlos Fuentes,

El Arpa y la sombra de Alejo Carpentier,

Cuentos cortos de Alejo Carpentier,

Daimon de Posse. 

¡A leer!

25th Enero 2012

Foto con 14 notas

LEO TAGE-HANSEN publica en CAST

LEO TAGE-HANSEN publica en CAST

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21st Enero 2012

Foto con 22 notas

CAST Publications
#1 MORNING
Submit today

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#1 MORNING

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17th Enero 2012

Foto con 7 notas

Buenos días


con Lilith Marie en Portland, OR. 
Publicada en CAST - aceptando escritos y arte visual con el tema #1 MORNING hasta marzo

Buenos días

Lilith Marie



Lilith Marie

Yashica

LM

LM

LM

Lilith Marie

con Lilith Marie en Portland, OR. 

Publicada en CAST - aceptando escritos y arte visual con el tema #1 MORNING hasta marzo

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